Durante 2016, en Venezuela prevalecieron el mutismo y la opacidad. Esta anomalía social marcó el camino al silencio por la ausencia de información y el desconocimiento de los ciudadanos de las dimensiones de la realidad. Las restricciones de información, que dibujan el primer trazo del espiral de la censura, se hicieron más pronunciadas hasta lograr que el no-saber fuera la norma.

El reclamo de los periodistas en materia de acceso a la información pública determina la agenda de prioridades que tiene el periodismo en Venezuela, pues la opacidad se convirtió en un reflejo del debilitamiento institucional que perforó los mecanismos de la democracia, socavada a lo largo de 2016. En esta investigación, ocho de cada 10 periodistas no sólo coincidieron en apuntar soluciones a este problema sino que también describieron que la opacidad es el principal obstáculo para el ejercicio del periodismo en el país.

Los impedimentos del acceso a la información hicieron hendiduras en diversos caminos que conducen al silencio. Así se configuraron los recurrentes obstáculos para acceder a la información de las instituciones, los impedimentos para tomar declaraciones a funcionarios públicos y las limitaciones para acceder a documentos oficiales. Estas circunstancias marcaron cuatro de los seis principales problemas que tuvo que enfrentar el periodismo en Venezuela durante 2016.

Sobre este fenómeno, 86% de los consultados llegó al consenso de que el principal problema para el periodismo en Venezuela lo representa el cierre de las fuentes de información de interés público, manejadas por instancias estatales y no estatales. Este grupo ha enfrentado la opacidad a ritmos diferentes. Para 51% de los periodistas el cierre de fuentes de información fue una dificultad de alta frecuencia, mientras que para 23% ocurrió medianamente y para 12% fue poco frecuente.

Con alta, mediana y poca regularidad, 87% los periodistas fueron afectados por las negativas de funcionarios a ofrecer declaraciones sobre informaciones de interés público. A 48% de este grupo, esta situación le ocurrió con una alta frecuencia. Esta misma práctica fue asumida en el sector no estatal de la sociedad, pues 75% de los consultados indicó que también recibió negativas constantes de voceros de instituciones privadas e independientes a ofrecer declaraciones sobre asuntos de interés público.

Mientras tanto, 82% evidenció que el fenómeno de la opacidad se manifestó a través del ocultamiento y las dificultades para acceder a documentos y datos oficiales relacionados con el acontecer de la política, la economía y el ámbito social del país.

La opacidad tomó diversos matices y copó los espacios de la deliberación pública. Tanto así que llegaron a ser recurrentes las restricciones para el acceso y la consulta de contenidos en internet, de acuerdo con la opinión de 57% de los consultados, quienes refirieron haber tenido este tipo de impedimentos en diversas frecuencias.

A IPYS Venezuela le preocupa que las restricciones al acceso a la información pública incidan negativamente en el ejercicio de otros derechos, pues sin información no se puede salvaguardar plenamente las garantías civiles, políticas, económicas y sociales, consagradas en la Constitución Nacional.

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