La democracia también se construye desde la voz de las mujeres
Activistas de la Red de Mujeres Constructoras de Paz se reunieron en Barquisimeto para impulsar el liderazgo femenino. En la jornada, sumaron propuestas sobre convivencia y el perdón frente a la crisis actual
Por Red de Periodistas Constructoras de Paz /Lara
Mientras Venezuela debate su futuro democrático, un grupo de mujeres en Lara se reunió para exigir su derecho a ocupar espacios de participación y toma de decisiones, una demanda que les ha sido limitada durante años.
La ciudad de Barquisimeto se convirtió en el punto de encuentro. Allí, un total de 28 mujeres atendieron la convocatoria de la organización Laboratorio de Paz bajo la premisa “La democracia es con nosotras”. La jornada reunió a integrantes de la Red de Mujeres Constructoras de Paz, profesionales y lideresas de los municipios Iribarren, Palavecino y Jiménez, junto a invitadas que viajaron desde Barinas, Portuguesa, Falcón y Anzoátegui, para analizar los obstáculos que frenan sus derechos.
La capacitadora de la organización Laboratorio de Paz, Lexys Rendón, conversó con las participantes sobre la importancia de las voces del activismo femenino en las comunidades. También en otros espacios donde se toman decisiones que impactan directamente la vida de los ciudadanos.
La actividad fue un puente para que las asistentes compartieran experiencias personales. Hablaron sobre situaciones duras que han enfrentado por su género. Intercambiaron opiniones enmarcadas dentro de la libertad de expresión y el papel a desempeñar por las mujeres en los cambios que demanda el país.
Durante la jornada se definieron cuatro roles esenciales para la acción comunitaria: activar redes que generen entornos seguros, organizar actividades concretas, mediar en conflictos y promover la justicia.
Resiliencia y acción comunitaria
El encuentro fue calificado por Lexys Rendón como un catalizador de las luchas históricas de las mujeres frente a la persecución. A ojos de la facilitadora, el taller fue una muestra de pura resiliencia: una fuerza colectiva reflejada en el firme compromiso de las asistentes de incidir en la política nacional y multiplicar estos saberes en sus comunidades.
Por su parte, las participantes expresaron su experiencia durante las horas de capacitación, destacando que llevaran lo aprendido a cada uno de sus espacios donde es necesario formar en temas de construcción de paz transición.
“Esto no solo fue de formación, fue de reencuentro con todas las activistas de la red de Constructoras de Paz de la región. Voy a replicar esta información a mis mujeres e iré a esas comunidades donde este tipo de actividades no llegan”, comentó Daniro Gallardo, activista.
Así como Gallardo, otras activistas de la Red de Constructoras de Paz destacaron la importancia de retomar estas actividades. Solo así pueden llevar al detalle la información sobre el liderazgo femenino a los nueve municipios de Lara.
“Justamente, eso es lo que se quiere, que cada una de las personas que participaron en este taller lleven este mensaje a las comunidades, a esas mujeres que quizás no conocen de sus derechos. Aquí trabajamos basados en los estándares internacionales”, dijo Rendón.
El perdón como puente hacia el tejido colectivo
Al cierre del encuentro, las facilitadoras abrieron un debate complejo sobre tres conceptos que pesan hondo en la Venezuela actual: convivencia, paz y reconciliación. A la luz de los derechos humanos, se enfatizó una premisa clara. El perdón es una decisión estrictamente personal e íntima. Le pertenece solo a las víctimas. No se puede imponer por decreto, no se exige políticamente, ni puede sustituir a la justicia material.
“La verdadera paz y la reconciliación social no son sinónimos de impunidad; requieren, obligatoriamente, de verdad, justicia y reparación”, resaltó la facilitadora.
Pero el análisis no se quedó en la escala individual; se conectó de frente con el contexto país. Aunque el perdón nace en el fuero interno de cada persona, las participantes concluyeron que funciona como un puente indispensable hacia lo colectivo. En medio de un tejido social fragmentado, perdonar con consciencia va más allá de un acto pasivo. Al contrario: se nutre y se expande cuando ocurre el encuentro con el otro.
Es ahí mismo. A través de la escucha activa y la comprensión en los espacios comunitarios, donde el perdón puede transformarse en una herramienta política y social fundamental. El camino definitivo para reconstruir la historia y sanar las heridas colectivas de la sociedad.