Ofelia Álvarez: Nuestras mujeres no están a salvo

Por Génesis Prada – Diseño Paloma Lacruz – 23/02/2023

236 venezolanas fueron asesinadas en el territorio nacional en 2022, de acuerdo al más reciente informe de Utopix. Cada 37 horas muere una mujer de forma violenta.  

La ONG reveló que solo en diciembre fueron contabilizados 25 casos relacionados con la violencia de género (en contra de la mujer).  

“Ser el cuarto país en Suramérica, en donde más feminicidios son cometidos, es muy vergonzoso, pues tenemos leyes avanzadas (aunque mejorables), experiencias positivas y sociedad civil preparada”, admite Álvarez Cardier, directora de la Fundación para la Prevención de la Violencia contra la Mujer y máster en Psicología Social, sobre las implicaciones del feminicidio en Venezuela.

¿Una sentencia para las venezolanas?

El feminicidio es la muerte violenta de mujeres por razones de género; se trata de la expresión más extrema de violencia contra la mujer.

Es un problema social producto de las desigualdades de género: la posición de subordinación, marginalidad y riesgo de las mujeres frente a los hombres recrudece su vulnerabilidad. 

De acuerdo con la especialista, la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia sigue sin estar preparada para ser aplicada, pese a las dos reformas realizadas, lo cual contribuye a que se cometa feminicidio.

Igualmente, la sociedad civil ha intentado impulsar -sin éxito- un Reglamento dirigido a la Fiscalía venezolana para normar sobre la recepción de denuncias hechas por mujeres debido a casos de violación, acoso o maltrato.

Las ONG independientes, también involucradas en el diseño e implementación de políticas públicas con enfoque de género, según la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, permanecen invisibilizadas en la toma de decisiones, destacó.

“La violencia contra mujeres y niñas sigue siendo la violación a los derechos humanos más generalizada en todo el mundo y, según las estimaciones, afecta a una de cada tres mujeres: una cifra sin grandes cambios en la última década”.

Para la investigadora, “nuestras mujeres no están a salvo. Estos números representan una amenaza directa y un gran obstáculo para su pleno desarrollo”. 

“Carecemos de políticas públicas capaces de controlar la ola de feminicidios, por ende, no existen planes, programas y presupuestos sensibles al género”.

Esta nota fue publicada originalmente en La Nación Web como parte de la alianza  en la red de mujeres Constructoras de Paz.

La Nación Web