Avanza microproyecto «El rol de la mujer en las familias» guaireñas

Las activistas de la Red Constructoras de Paz en La Guaira desarrollan un programa para crear conciencia sobre el rol de la mujer en la familia, recuperar los valores y destacar la importancia de esta figura en la sociedad

Luisana Herice – 20/09/23

Luego de estudiar la situación de vulnerabilidad en la que viven varios niños del sector San Julián, parroquia Caraballeda, y el papel que juega la mujer para lograr un cambio significativo, las activistas Carmen Pérez, Noria Martínez y Yuleixi Bastardo, concluyeron que es necesario implementar estrategias que permitan elevar la importancia de las madres dentro de la familia y la sociedad en general. 

“Como habitantes de la comunidad vemos con preocupación la cantidad de familias disfuncionales (carecen de vínculos afectivos, no logran cubrir las necesidades físicas, psicológicas y económicas de sus hijos) que residen en la zona. Esto ha traído como consecuencia un gran número de niños que acostumbran a andar solos por las calles, siendo víctimas de abusos y violencia. Es por ello, que coincidimos que la mujer juega un rol fundamental para prevenir este tipo de situaciones. Decidimos enfocar nuestro microproyecto a la búsqueda de una solución a esta problemática, que para nosotras es empoderar a la mujer y reconocer su importancia dentro de la orientación familiar”, explicó Yuleixi Bastardo. 

A su criterio, las mujeres son parte importante en la formación de los hijos, comparten el rol de cuidar, velar y garantizar el bienestar de los mismos, es por ello, que a través de talleres buscan brindarles herramientas y empoderarlas para que sean portavoces del cambio, propicien la construcción y consolidación de los valores en la familia. 

Para ello, se enfocaron en ejecutar dos talleres en el mes de agosto. El primero tuvo como foco analizar en conjunto la situación, identificar las causas, proponer estrategias y plantear posibles soluciones. 

Mientras que, en el segundo encuentro, se abordó el tema de los principios sociales con la realización de un “árbol de valores” en el que las participantes indicaron con cuál se identificaban y cuáles deben reforzar dentro de su núcleo familiar.

Para darle continuidad al microproyecto e incrementar la participación, las activistas tienen previsto proyectar en los próximos días, una serie de micros audiovisuales sobre la autoestima y la dignidad, con el fin de promover el legado de la mujer y sus aportes en el campo laboral, social, educativo.  

El machismo sigue vigente en la comunidad 

Según el trabajo de campo realizado por las activistas de la Red Constructoras de Paz, el machismo sigue muy presente en la comunidad de San Julián. Gestos, desplantes, actitudes y expresiones machistas se efectúan a diario, y por lo que han observado consideran que  muchas han normalizado este patrón de conducta en el sector.  

Bastardo comentó que la principal barrera con la que se han conseguido a la hora de desarrollar las actividades, es la poca participación de las mujeres, pues señaló que existe un rechazo por parte de las mismas a la invitación, debido a la codependencia en la que viven la mayoría y al tabú que aún existe al tratar estos tópicos. 

«Estamos analizando qué estrategias podemos implementar para incrementar la participación. Creemos que la proyección de los micros puede ayudar a sensibilizar estos casos”. 

Asimismo, entre las actividades programadas por este grupo de Mujeres Constructoras de Paz, se encuentra un taller de panadería, el cual busca motivar y brindar herramientas socio-productivas que les permitan emprender e independizarse económicamente. Además, del abanico de oportunidades que tienen y pueden aprovechar para empoderarse a sí mismas.

Con miras al 2030 

La finalidad de este microproyecto, parte de las metas propuestas por el 5.º Objetivo del Desarrollo Sostenible (ODS), establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el año 2015. La medida hace referencia a la igualdad de género e indica que, pese a que se han producido avances en el ámbito mundial con relación a este derecho, las mujeres y niñas siguen siendo discriminadas en todo el mundo.

 

La ONU, en su afán de dar respuesta a este problema, estableció una serie de metas, en la que los países deben trabajar a favor del cumplimiento de cada una de ellas. En ese sentido, la finalidad es lograr una sociedad más justa, pues para la organización la igualdad de género es la base necesaria para alcanzar un mundo pacífico, próspero y sostenible. 

Debido a esto, el trabajo que se viene ejecutando en el sector San Julián, está enfocado en alcanzar varias de esas metas. 

Reconocer y valorar los cuidados no remunerados y el trabajo doméstico no remunerado mediante la prestación de servicios públicos, la provisión de infraestructuras y la formulación de políticas de protección social, así como mediante la promoción de la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país.  

Esto responde a la evaluación que han realizado en el sector, donde el trabajo doméstico no es reconocido, valorado, e incluso, menospreciado. Muchas mujeres no tienen ayuda en las labores del hogar, porque hay la creencia de que son ellas quienes deben encargarse de las tareas domésticas, y les arriman la responsabilidad de limpiar, cocinar y cuidar a los niños y, en algunas ocasiones, de adultos mayores, todo esto sin ningún reconocimiento o apoyo, obligándolas a permanecer en casa sin recibir algún tipo de remuneración o superación personal. 

Otras de las metas que se busca alcanzar es promover la participación de las mujeres del sector en la toma de decisiones. Actividades de impacto dentro o fuera de su ámbito permitirá impulsar su liderazgo, pues si bien es cierto, que hay muchas mujeres que ejercen funciones dentro de su comunidad, hay otras que aún se mantienen bajo perfil, por ciertas inseguridades y tabúes.  

Todo esto enfocado en otra de las metas del 5.º ODS que parte de “velar por la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles de la adopción de decisiones en la vida política, económica y pública”.  

Las activistas aseguran que es un trabajo complejo, pero que con esfuerzo continuo y constancia podrían lograr grandes cambios.

“Lo primero que esperamos tener como resultado es incrementar la participación. Debemos hacerles ver que sus aportes y opiniones en estos espacios son de vital importancia. De igual forma, que comprendan que tienen voz y pueden decidir por su futuro y el de muchas mujeres, así como mejorar sus vidas y el de sus seres queridos, porque su rol dentro de la familia es fundamental”, compartió Bastardo.