Día Mundial de la Salud: más de 40 % de las mujeres encuestadas no accede a anticonceptivos
Datos del informe “Mujeres que resisten: sobrevivir a una Venezuela en pandemia” indican graves fallas en la salud sexual y reproductiva de las venezolanas
Por: Mabel Sarmiento Garmendia – 05/04/2023
Este 7 de abril, Día Mundial de la Salud, el eslogan de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es “Salud para todas las personas”, un llamado a los Estados a fortalecer la atención primaria de salud y a construir sistemas de atención resilientes.
Pero, en Venezuela, ¿qué tanto nos acercamos a cumplir esa meta? El derecho a la salud es un derecho humano básico. Todas las personas deben tener acceso a los servicios de salud que necesiten cuando y donde los requieran sin pasar por ello apuros económicos.
Las mujeres, por su capacidad de gestar y reproducirse, ameritan especial atención en materia de salud sexual y reproductiva, lo que suma una demanda más al sistema de salud nacional.
Distintas organizaciones de la sociedad civil han manifestado, a través de estudios e informes apoyados por la academia, gremios y personas expertas, que el país vive una emergencia humanitaria compleja (EHC) al menos desde el año 2014.
Esta EHC no está asociada a un conflicto armado en particular o a un desastre natural, sino que es consecuencia directa de la crisis política que generó hiperinflación, hambre, desempleo y falta de seguridad y obligó a 7,2 millones de venezolanos y venezolanas a abandonar el país.
El sistema de salud es uno de los más afectados por la EHC, por lo que es evidente el deterioro de hospitales y centros de salud. Si bien esta crisis del sistema ha afectado a gran parte de las personas en el país, las mujeres tienen una capa más de vulnerabilidad.
¿Por qué la crisis afecta de forma diferenciada?
Estos problemas estructurales han hecho que las brechas de género se amplíen en el país, y han puesto a las mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad con respecto a los hombres.
En 2022, la Red de Mujeres Constructoras de Paz, una alianza entre líderes comunitarias, activistas y periodistas de 14 estados de Venezuela, presentó un informe en el cual se analiza la situación de las mujeres en el país, con base a la aplicación de 936 encuestas que abordan varios tópicos, entre ellos en el área de la salud, con énfasis en la salud sexual y reproductiva.
Ese trabajo de campo permitió tener una visión general de la situación. Arrojó que sólo el 26,6 % de las encuestadas dijo que usa anticonceptivos, mientras que el porcentaje restante dijo que no o no contestó, lo que sugiere que más del 70 % de ellas no puede planificar sus embarazos.
Del grupo más joven, entre 18 y 25 años, más de un 40 % no tiene la posibilidad de cuidarse y planificar su reproducción.
Otro tema que se trató fue la pobreza menstrual, pensando en lo importante que es visibilizar las consecuencias que genera la falta de productos o las dificultades para acceder a ellos en niñas, adolescentes y adultas, incluso en la población migrantes.
De las mujeres entrevistadas, 40 % aseguró no tener acceso a productos para la gestión menstrual.
Muchas, durante su fase menstrual, llegan a la disyuntiva de elegir entre comprar alimento o adquirir un producto para gestionar su sangre menstrual.
Quienes no pueden costear estos insumos suelen utilizar otros, por ejemplo, telas, bolsas plásticas, calcetines, ropa cortada, aumentando el riesgo de sesiones en la piel vaginal, infecciones y goteos del flujo menstrual, situación que genera desconfianza en ellas y discriminación por parte de sus pares o de algunas otras personas con quienes conviven. Razones que las hacen dejar de asistir a la escuela o trabajo.
Pero, si las mujeres no cuentan con una educación sexual de calidad, difícilmente podrán conocer cuál método anticonceptivo se adapta a su realidad y cuál es mejor para su planificación.
El análisis de los datos reveló que 71 % de las personas entrevistadas no usa anticonceptivos.
A ese factor, se suma el hecho de que las mujeres en Venezuela carecen del acompañamiento de profesionales de las áreas de ginecología y obstetricia, situación que aumenta el riesgo cuando están embarazada, pues muchas no se pueden hacer los chequeos mensuales y, al momento de dar a luz, presentan complicaciones que las pueden llevar a la muerte.
Otro de los elementos que ha sido analizado en el contexto de esta encuesta es el hecho de que en los centros asistenciales de la red pública no hay recursos ni personal especializado y las medidas de salubridad, debido a la falta de agua potable, son mínimas.
Para 2019 la Alianza Venezolana por la Salud estimaba la tasa de mortalidad materna en 112,2 por cada 100.000 nacidos vivos (Efecto Cocuyo, 2020). Informes señalan que las tres primeras causas de mortalidad materna en el país son hemorragias postparto, sepsis e hipertensión inducida por el embarazo. Todas predecibles y tratables con un control adecuado (AVESA, 2019).
Además, el personal en los puestos asistenciales existentes carece de una formación con perspectiva de género y sostiene prácticas consideradas como violencia obstétrica, lo que también vulnera a las mujeres.
En conclusión, la salud sexual y reproductiva no es un tema prioritario, aun cuando se ha documentado las consecuencias diferenciadas de la crisis en las mujeres venezolanas.
En Venezuela, donde hay una población total estimada de 28,7 millones de personas para 2021, los resultados de la medición de Hum Venezuela sobre los impactos de la EHC, hasta marzo 2022, arrojan un alza de personas con necesidades humanitarias, de 19,1 millones en salud y en agua y saneamiento.
Por tanto, es propicio el llamado de la OMS frente al Día Mundial de la Salud: Se necesitan sistemas de salud sólidos para ofrecer tanto cobertura sanitaria universal como preparación frente a emergencias.
La cobertura sanitaria universal es una opción política y social. Necesitamos un liderazgo político y una demanda pública fuertes, es lo que pide la OMS a los Estados.
Lea aquí el informe completo