Femicidios y feminicidios en Venezuela: entre el silencio estatal y la respuesta civil

A falta de estadísticas oficiales, las organizaciones no gubernamentales y periodistas se las ingenian para brindar información que permita un análisis de las muertes de mujeres a causa de la violencia de género y con responsabilidad del Estado

Por: Maria Laura Chang – 20/05/2023

Foto: Misle González

Las organizaciones de mujeres y las iniciativas de periodistas se han convertido en la única fuente de información para quienes se interesen por conocer cúal es la situación en Venezuela en materia de femicidios y feminicidios. Mismo caso si se investiga sobre la afectación que sufren las venezolanas por la violencia de género. El Estado, que tiene el deber no solo de proporcionar la información sino de tomar medidas para frenar esta situación, calla y se vuelve cómplice de un problema social del que el país está lejos de escapar. 

Para hacer frente al silencio gubernamental, las organizaciones se basan en la información que publican medios de comunicación. Sin embargo, en un país donde la censura se ha vuelto política pública, los reportes se hacen cada vez más cuesta arriba. 

Periodistas de la fuente de sucesos tienen años denunciando las dificultades para hacer su trabajo. Incluso a raíz de la imposibilidad de encontrar cifras oficiales y de acceder de otros modos, el medio venezolano Runrun.es y la organización Mi convive crearon Monitor de Víctimas. “Con una metodología probada, analizada por expertos, verificada e implementada de forma seria por periodistas, podemos obtener data bastante cercana a la realidad y que permite identificar las dinámicas, los patrones y las tendencias en cuanto a violencia en el país”, afirma Ronna Rísquez, Coordinadora editorial del proyecto. 

Y aunque Monitor de Víctimas procura tener información diferenciada también para los casos de femicidio, el alcance no es nacional. Iniciativas como el Observatorio Digital de Femicidios del Centro de Justicia y Paz (Cepaz) y del Monitor de Fecimidios de Utopix, aparecen como fuentes de obligatoria consulta para periodistas que hablen sobre violencia de género. 

Al comparar las cifras que arrojan cada uno de estos sitios nos damos cuenta de discrepancias. Por ejemplo solo en febrero, el Observatorio Digital de Femicidios registraba 23 femicidios consumados y 31 frustrados; mientras que desde Utopix reporta 17 consumados y 15 frustrados. Estas discordancias se deben a las diferencias en cuanto al registro, clasificación y procesamiento de la información recabada en medios.

Femicidio o feminicidio

Una de las principales dudas que se generan durante la cobertura de violencia de género es a qué se le considera femicidio y a qué se le considera feminicidio. En muchos países son sinónimos y se usan indistintamente. Incluso la Organización de Naciones Unidas (ONU) señala que “El homicidio por razones de género (también denominado “femicidio” o “feminicidio”) es la manifestación más brutal y extrema de la continua violencia contra las mujeres y las niñas, cuyas expresiones se interconectan y superponen”. 

La principal diferenciación se le debe a la investigadora mexicana Marcela Lagarde, quien tras décadas de estudio de la violencia de género y de la violencia femicida en su país concluyó que el feminicidio refiere a un “crimen de Estado”, en el que se incluyen componentes como la impunidad que se traduce en el maltrato, vejaciones y daños continuos contra mujeres y niñas y que conduce a la muerte de algunas de las víctimas.

Es decir que mientras que el “femicidio” refiere al asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer a manos de un particular, el “feminicidio” le suma un componente más y es la responsabilidad del Estado en estas muertes. La confusión empieza cuando en el análisis de los casos de violencia femicida se encuentra una inacción estatal que a su vez le adjudicaría la responsabilidad. ¿Esto quiere decir que todos, entonces, son feminicidios? No hay respuestas correctas, pero en los estatus venezolanos solo se contemplan los femicidios. 

Otras clasificaciones 

Otra consecuencia de la falta de cifras oficiales determina que desde las organizaciones que le hacen frente a esta desinformación se generan distintas maneras de analizar los datos y por tanto esto suma a las discrepancias que pueda haber en los resultados publicados. 

Un caso particular visible en las cifras del monitoreo que hace Utopix, donde para el mes de abril dan cuenta de los “Feminicidios obstétricos”. Por ejemplo, en Monitor de Víctimas no se tendrían en cuenta estos casos al considerarlos “muertes maternas”.

“Las muertes maternas que se incluyen como feminicidios obstétricos son las muertes donde se dice que hubo mala praxis. Generalmente son los o las familiares quienes denuncian que hubo mala praxis durante el parto o que hubo violencia obstétrica”, comenta Aimeé Zambrano la responsable de Utopix. 

Para implicar que las muertes de mujeres durante el parto son feminicidios con responsabilidad del Estado ella se basa en la legislación nacional, específicamente en la Ley Orgánica sobre el derecho a la Mujer a una Vida libre de Violencia donde se incluye la categoría de violencia obstétrica y violencia ginecológica. “Tomando en cuenta ese tipo de violencia, lo incluyo, no como un femicidio, sino como un feminicidio porque acá el Estado es responsable directo, por acción, por incurrir en un hecho de violencia”, afirma Zambrano. 

El feminicidio obstétrico fue acuñado por Nancy Bello, fundadora y directora de la organización feminista Muderes, quien asegura que este tipo de feminicidio se da “cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no crea condiciones de seguridad para sus vidas en el embarazo, parto y puerperio”. 

Falta de datos, problemas para el diagnóstico

“Si no hay un dato preciso, no puedes hacer un diagnóstico de la situación, no puedes buscar soluciones, atender una problemática, identificar patrones y eso implica que no puedas hacer una política pública que permita buscar soluciones a la situación”, asegura Ronna Rísquez cuando se le pregunta sobre la importancia de acceder a información oficial. 

Desde el Observatorio de Femicidios de Cepaz, denuncian también la falta de un sistema nacional de estadísticas formal, que haga el dato público y de libre acceso, y refleje los avances en la investigación y sanción de los casos. “Dar a conocer las cifras y registros oficiales de femicidios es urgente, así como datos que reflejen no solo la cantidad de casos, sino las causas específicas y los fenómenos asociados a los mismos que permitan la creación de políticas públicas dirigidas a la prevención”, indican. 

Las alternativas para la atención y prevención de violencia femicida se han implementado en otros países. Por eso es lógico que se aspire a que Venezuela tenga un plan nacional 

con enfoque en la prevención, atención y mitigación de la violencia de género dirigida hacia las mujeres, niñas y adolescentes. Desde Utopix lo advierten cuando hablan de un Plan de Emergencia Feminista .

Desde allí han dado una de las cifras más actualizadas: durante los primeros cuatro meses del año 2023, ya se contabilizan un total de 63 femicidios a nivel nacional que fueron reseñados en los medios de comunicación. Urge la acción estatal frente al incremento de la violencia y denunciando la impunidad que ampara muchas veces a estos agresores. Asimismo, de ser posible las organizaciones feministas y periodistas que se encargan de realizar estos monitoreos pudiesen establecer parámetros comunes para lograr obtener y difundir información de forma conjunta.