La igualdad de género no juega en el “mejor deporte del mundo”
Por Astrid Anselmi y Génesis Daniela Prada – 18/08/23
Diseño por Paloma Lacruz
El 11vo jugador en la tercera jornada frente a Academia de Puerto Cabello
Desde las afueras de la Cancha Alterna del Deportivo Táchira se escuchaban los bombos y platillos de la fanaticada aurinegra, entre el repique de los instrumentos destacaban los cantos -convertidos en tradición- de la Avalancha Sur: la fiesta encendía la tribuna para vitorear a la selección profesional de fútbol femenino, anfitrionas de aquel encuentro.
Se trataba del tercer torneo de la Liga FUTVE Femenina 2023, en esta ocasión las atigradas rivalizaban contra Academia Puerto Cabello. Durante el primer tiempo del duelo, el arco de las carabobeñas fue atravesado en dos ocasiones por las aurinegras, mientras en los 45 minutos posteriores serían tres los goles marcados por las tachirenses.
Las cinco anotaciones de las atigradas les confirieron la victoria del partido que, junto a los disputados contra Estudiantes de Mérida FC y Zamora FC, les permitieron obtener -hasta entonces- tres triunfos consecutivos. Animadas por el éxito y el compromiso de derrotar estereotipos en las canchas, las mujeres integrantes del equipo femenil del Deportivo Táchira abonan su camino a la Copa Libertadores.
El marcador final fue 5-0 a favor de las aurinegras
Sin duda, el apoyo familiar ha sido crucial para que cada una de las integrantes del equipo aurinegro alcance sus aspiraciones, enfrenten prejuicios sociales y la institucionalización de lo masculino y lo femenino en el campo deportivo.
El acompañamiento de sus seres queridos y amigos en la formación deportiva es la base que hoy las consolida como parte del fichaje profesional.
Para Ángeles Daniela Daza, la delantera #4 de la selección, el acompañamiento de su hogar ha sido fundamental al descubrir la pasión por el fútbol hace más de 16 años, pues siendo muy pequeña se enfrentó a una disciplina dominada por hombres.
Inició los entrenamientos con un grupo masculino de la conocida escuela formativa “Juan Arango”, siendo la única mujer del conjunto, lo cual implicó retos físicos y mentales al entrenar con golpes y empujones más fuertes, asimismo debió desarrollar valentía y capacidad para lidiar con ciertos comentarios.
Si en casa aún enseñan que algunos deportes son para niños y otros para niñas, siempre existirán diferencias evidentes en la gestión y tratamiento entre el fútbol masculino y femenino, recalca.
Dailyn Moreno, oficial de Violencia basada en género del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Venezuela, admite que “la división de los deportes como masculinos y femeninos condicionan a las mujeres y las conduce a aceptar los límites físicos impuestos. Cuando ellas se atreven a desafiar los moldes son a menudo cuestionadas. Ese señalamiento o estimación se convierte en un mecanismo para controlar y limitar su participación en el deporte”.
Las declaraciones de Moreno ocurrieron durante la primera mesa de diálogo organizada por la asociación civil Deporte para el Desarrollo y The Rugby School Project Venezuela, para tratar la inclusión social e igualdad de género en el deporte venezolano.
“A muchas pequeñas les gusta este mundo y no hay academias formativas para femeninas o no cuentan con el respaldo de sus familias solo porque les gusta el fútbol. Por eso agradezco a mis padres; debido a ellos pude desempeñarme en ese equipo masculino”, enfatiza Ángeles Daniela.
Fidelidad que impulsa
El sentimiento de gratitud y entrega es compartido por Guadalupe Becerra, la atigrada #10, que asegura cumplir su sueño por los sacrificios propios y la constancia de sus familiares, quienes partido a partido alientan y ovacionan a la jugadora.
Fatales consecuencias enfrentan las niñas, adolescentes y mujeres en la actualidad, pues el inclemente azote de la crisis instalada en la nación caribeña rezagó al olvido sus urgencias. De acuerdo al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la escasez de anticonceptivos en Venezuela alcanza el 80 % y las muchachas entre 15 y 19 años son blancos de embarazos precoces.
Las cifras son afianzadas por el informe ENCOVI (Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida), elaborado por la Universidad Católica Andrés Bello, en donde recalcan que el riesgo de ser madres adolescentes crece a medida que la adolescencia avanza, siendo los 19 años la edad promedio en que una joven debuta como madre.
Si bien la red pública de salud distribuye anticonceptivos en los diferentes centros de salud del territorio, como parte del convenio entre el Ministerio de Salud y el UNFPA en el marco del plan de respuesta humanitaria, la información sobre el acceso gratuito a métodos anticonceptivos no es de dominio público.
La familia de Guadalupe se reúne con la jugadora para celebrar el triunfo
La madre de la delantera oriunda de Santa Ana del Táchira, Blanca Correa, siente el pecho henchido de orgullo cuando ve a su hija siendo parte de la Liga FUTVE. “Sé que se siente dichosa de ocupar un lugar en el equipo, sabe que los laureles no se obtienen en soledad sino con camaradería y confianza”, expresa.
“Gracias a Dios, mi gente nunca me ha criticado por jugar fútbol, al contrario, me motivan a seguir con esta pasión sin fin”, dice Guadalupe. Encontrar tan joven su aspiración en la vida y estar respaldada al 100% por sus seres queridos ha censurado los cuestionamientos por ser mujer y querer construir una carrera en el deporte, comenta su amiga, María Hernández.
La admiración también inunda a la familia de la delantera Karla Granados, sus parientes ven con fascinación la fortaleza de la jugadora para cumplir con los retos y roles que se ha propuesto.
“Creo que el apoyo familiar es fundamental para una atleta, en este caso para las futbolistas porque es una disciplina culturalmente masculinizada. Karla es excelente en su deporte, trabaja, está atenta a su hogar y viaja todos los días para poder entrenar. Aunque juegue fútbol, sigue siendo una mujer capaz de desarrollar cualquier actividad”, manifiesta Jazmín Salazar, cuñada de la aurinegra #9.
Para Karla sus hijos y el fútbol son el significado de la felicidad. “No hay nada que ame más que ser madre y estar en la cancha”, declara sin titubear. La receptividad que la rodea ha convertido a su familia en fanáticos del fútbol y en prometedores de dos futuros jugadores del Aurinegro, pues su hijo e hija practican la disciplina.
Mientras, para Osmailyn Borges el sostén de sus seres queridos ha trascendido la distancia. Ir tras la pelota de manera profesional ha significado estar fuera de su natal estado Aragua, lejos de casa y lejos de su madre.
Osmailyn es la portadora de la camiseta #16
No puede evitar el quebranto en su voz cuando habla de su mamá: “ella ha sido muy especial, con sacrificio siempre buscaba la forma de que yo pudiera tener los guayos para jugar. Por ella estoy donde estoy y cada partido se lo dedico”.
Esos esfuerzos la han llevado a destacar en la categoría femenina de equipos como el Club Atlético Trujillo, Zamora FC y en La Vinotinto.
Con pocas semanas de haber pisado suelo tachirense, Osmailyn se ha ganado el reconocimiento de la hinchada. Llegó lista para la acción y en el campo hace gala de su velocidad y fuerza, cualidades que entrena desde los 10 años de edad.
“Es difícil limitar el tiempo en familia, pero ahora estoy aquí con el equipo. Las muchachas me recibieron muy bien y nos une el mismo objetivo: ser campeonas”, destaca.
¿Dónde está el “fair play”?
El deporte promueve la competencia justa como norma fundamental, capaz de garantizar oportunidades y participación, sea dentro o fuera del área de juego. Este alcance convierte al deporte en fuente de inspiración con el poder de impulsar cambios, pero si las buenas prácticas no son las únicas en trascender los campos existe un problema.
Las brechas de género se han colado en distintas modalidades deportivas, y el futbol no es la excepción: la subrepresentación de mujeres y niñas ocurre en los equipos, cuerpos técnicos y directivos. Entonces, si el futbol puede reflejar los hábitos humanos, las pasiones de la cancha y la tribuna tienen la capacidad de reproducir esas injusticias o contribuir a su eliminación.
“El fútbol es un megáfono de la sociedad, un microcosmos donde lo bueno y lo malo sale a flote. La voluntad y la amistad, por un lado, y las desigualdades y el machismo por el otro. Es un espejo de lo que ocurre en el mundo”, sentencia la periodista de Fox Sports-América Latina, Marion Reimers.
Victoria Capacho, quien dirigió la selección femenina de fútbol cuando en 2017 el Deportivo Táchira jugaba por primera vez en el campeonato profesional, considera que la integración de las mujeres en el deporte no es un asunto de cuotas o deudas, sino de igualdad; una muestra sobre la capacidad de las mujeres de destacar en todos los ámbitos laborales.
Victoria (der.) y el director técnico, Alexis Duque (izq.), observan el desarrollo del juego desde la banca
El panorama ha cambiado desde la prohibición de la presencia de las mujeres en el futbol, pues Inglaterra, Alemania y Francia suprimieron el carácter oficial de los partidos jugados por mujeres a principios de los años 20, fomentando acciones similares en otros lugares del globo: buena parte del siglo XX permanecieron excluidas del engramado.
En reconocimiento de la lucha histórica de las mujeres por recuperar espacios, diversas iniciativas de organizaciones deportivas advierten que los estereotipos siguen siendo contrincantes en el terreno, y su estrategia poco -o nada- justa suele ser. No en vano la Unión de Federaciones Europeas de Futbol (UEFA, por sus siglas en inglés) lanzó la estrategia #TimeForAction.
El proyecto está dirigido exclusivamente al Fútbol Femenino de la UEFA, y el mismo confirma el necesario mejoramiento de las bases de la institución y sus federaciones miembros a fin de garantizar a las mujeres posibilidades de prosperar en el deporte, por ejemplo, doblando el número de jugadoras en Europa para 2024.
“Como entrenadora estoy segura que falta apoyo. El fútbol femenil no debe ser visto como un requisito, sino como una inversión a futuro. Si prestamos atención a las ligas internacionales, observaremos que son más competitivas por el respaldo institucional y empresarial”, subraya Victoria.
Integrantes de la Avalancha Sur, pioneros de las barras bravas en Venezuela, que acompañan al Deportivo Táchira a partir de 1997, concuerdan en que la discriminación por razones de género persiste en el campo, por tanto, alientan el soporte equilibrado a las y los atletas en todas las disciplinas deportivas.
“Las mujeres también pertenecen a la cancha, se está rompiendo ese tabú. De hecho, el deporte femenino está en auge. Muchas niñas ven en las chicas sus ídolos”, añaden los apreciados por la aurinegras como “el 12vo jugador”.
“Nosotros como barra queremos que la categoría femenina sienta el mismo apoyo y aliento que le damos a la plantilla masculina”
El abismo entre laureles y millones
En menos de una semana se dará inicio al Mundial de Fútbol Femenino, el cual tendrá lugar entre Australia y Nueva Zelanda del 20 de julio al 20 de agosto. Un mes de fiesta futbolística en el que cinco países de la región representarán a los equipos femeninos de Latinoamérica.
Aunque el encuentro deportivo simboliza un logro en la demanda de participación de las mujeres en ligas y torneos profesionales, a nivel social e institucional aun no se desvincula de los marcados sesgos por sexo.
Los contrastes entre el fútbol femenino y el masculino destacan por diferencias en marketing, patrocinantes, cobertura de medios, asistencia y -sobre todo- en remuneraciones económicas.
Por primera vez en 32 años -desde el primer mundial femenino- la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) prometió otorgar premios económicos a las jugadoras de esta novena edición. Sin embargo, el estipendio no se compara con el monto destinado para el evento masculino.
La FIFA entregará 4 millones de euros al equipo que alcance el oro, mientras en Qatar 2022 el campeón embolsó 42 millones de euros. Un precipicio de 38 millones que desvaloriza la importancia del balompié femenino.
La entrenadora venezolana y el director técnico se reúnen con las atigradas en el campo
Las 26 mujeres que conforman la selección profesional de futbol femenil del Deportivo Táchira, más tres entrenadoras en el cuerpo técnico -dirigidas por Alexis Duque- abren camino a las futuras generaciones de mujeres y niñas venezolanas con la esperanza que sus sueños encuentren unas reglas de juego más igualitarias e inclusivas.
“En Venezuela estamos demostrando que el país tiene potencia en el fútbol femenino y nosotras hemos podido representar igual, o más, que los masculinos”, concluye la delantera #4.
Esta nota fue publicada originalmente en La Nación Web como parte de la alianza en la red de mujeres Constructoras de Paz.