Las Constructoras de Paz de Táchira trabajan por los derechos de las mujeres migrantes

Brindar conocimiento, seguridad y apoyo a mujeres migrantes, son los principales objetivos de un grupo de mujeres, aliadas a nivel nacional, que hoy se agrupan en una red de Constructoras de Paz

Por: Astrid Anselmi

El estado Táchira, por su condición de territorio fronterizo con Colombia, ha sido el escenario de uno de los fenómenos migratorios más trascendentales en Latinoamérica y el segundo del mundo: el éxodo de venezolanos. Activistas que hacen parte de la red de mujeres Constructoras de Paz, buscan culturizar la sororidad y empoderar a las mujeres  migrantes en el reconocimiento y protección de sus derechos.

Un sinfín de riesgos están asociados a la migración, especialmente de niñas y mujeres que se exponen a la discriminación y a la violencia en todas sus expresiones. Desde hace aproximadamente tres años, esta movilidad ha sido protagonizada por mujeres y menores de edad, obligadas a dejar sus hogares ante la carencia de servicios públicos y la pérdida de capacidad monetaria, que ha minimizado la calidad de vida de las familias venezolanas.

Siendo Colombia el primer país receptor de migrantes de Venezuela, las activistas del estado Táchira decidieron enfocar su atención en las mujeres migrantes que están en mayor condición de vulnerabilidad.

“La frontera está a la merced de diferentes grupos armados que hacen vida en ella. La ausencia de gobierno, no solo por parte de Venezuela sino también de Colombia, hace que este territorio sea más apetecido por estos grupos”, dijo una de las activistas.

Como consecuencia, se desencadenan redes de trata, explotación sexual y laboral. El choque de culturas y el machismo también juegan en contra de las niñas, adolescentes y mujeres venezolanas y retornadas, una situación que también afecta a muchas colombianas que deciden regresar a su país.

Ante el estatus irregular y la falta de oportunidades en el territorio fronterizo, las mujeres se ven en la obligación de adentrarse en el campo de la informalidad, lo que conlleva que sus hijas asuman labores del hogar y el cuidado de otros hermanos; esto las hace más vulnerables a diferentes vejámenes, mientras sus madres buscan los alimentos.

El sexo por supervivencia es otra de las prácticas detectadas para poder sustentar el día a día.

“Son temas fuertes para abordar en frontera, pero con estrategias lo podemos lograr porque en este punto la frontera necesita ser atendida”, reconoció una de las mujeres.  

Para comenzar a enfrentar estas problemáticas, crearon un proyecto centrado en la formación de lideresas. La idea es que puedan dar talleres dirigidos a la sociedad civil de las comunidades que albergan población migrante y retornada, con el fin de hacerles conocer sus derechos como mujeres y, así, sean eco de tan valiosa información.

“Estas mujeres van a ser réplica de buenas prácticas y, a su vez, van a beneficiar a las mujeres de su entorno”, dijo con convicción una de las activistas de la red. Buscan disminuir las vejaciones y los riesgos para ellas.

Reconocimiento y protección de los derechos basados en igualdad y equidad de género, fortalecimiento de autoestima y garantía de derechos humanos, son los principales temas de formación.

“Soñamos que las niñas y mujeres migrantes tengan las mismas oportunidades, donde la protección de sus derechos sea el principal objetivo”, afirman. 

Prevención de violencia basada en género y violencia intrafamiliar, son otros de los tópicos a tratar, principalmente en instituciones educativas, siendo los tipos de violencia más exacerbados durante la emergencia sanitaria por covid-19.

“Es muy necesario también fortalecer su autoestima y salud mental, lo que les permitirá empoderarse y así dar pie a herramientas de emprendimiento. De esta manera, identificarán propósitos de vida y alcanzarán independencia económica para evitar maltrato por dependencia o sexo por supervivencia”, agrega. 

Con estas capacitaciones buscan promover una migración más segura, ordenada y regulada, así como mayor compromiso por parte de los Estados para velar por la integridad de las mujeres, niñas y adolescentes migrantes, ante un peligroso contexto que no solo lo enfrentan quienes buscan asentarse en el área fronteriza o en Colombia, sino también quienes atraviesan entre caminos irregulares de otros países de la región, especialmente para llegar a Chile, México y Estados Unidos.

Esta nota fue publicada originalmente en La Nación Web como parte de la alianza  en la red de mujeres Constructoras de Paz.

La Nación Web