Yurania Loaiza: de perseguida política a mujer migrante

Dejó una carrera política para comenzar de cero en el extranjero

Valerie Calderón – 22/08/24

Foto Cortesía

Yurania Loaiza quien es licenciada en Educación, ha dedicado la mayor parte de su vida a la política. Hija de Concepción Ramón Loaiza, uno de los fundadores del partido político Movimiento Al Socialismo (MAS). Yurania cuenta que su padre fue un fiel creyente de la igualdad social y por esa razón creía en el socialismo, hasta que se dio cuenta que en papeles tiene un concepto muy bonito, pero se vuelve abstracto al practicarlo.

“La igualdad social no existe y no debe existir, ya que hay algo que se llama meritocracia, siempre va a haber alguien que esté arriba y otro que esté abajo, lo que debe haber es igualdad de condiciones para que las personas puedan lograr sus metas por su propio esfuerzo”, dijo.

Al abandonar su padre el movimiento, participó con Acción Democrática (AD) y fue uno de los luchadores por conseguir el municipio Vargas y posteriormente estado Vargas, actualmente estado La Guaira. “Siempre estuve inmersa en la política, sé lo que es la mal llamada cuarta y quinta república, en ningún momento fui partidaria del gobierno de Hugo Chávez, sabía el declive político que podía traer por ser una política improvisada, solo estaba conformada por personas que tenían sed de poder”.

Yurania pasó muchos años luchando en contra del sistema revolucionario, asistiendo a todas las elecciones que convocaba el Consejo Nacional Electoral (CNE), a las marchas y concentraciones que realizaba la oposición venezolana. “Yo me dediqué a indicarle a las personas los escenarios que podían ser posibles si seguíamos con este gobierno, muchas de ellas me decían que estaba loca, afortunadamente logré conversar con ellas años después y solo me daban la razón. Lo importante es que se dieron cuenta, haya sido tarde o temprano, abrieron sus ojos”.

Yurania trabajó desde muy joven en la política venezolana. Foto Cortesía.

Loaiza se apartó un poco de la política cuando nació su tercer hijo, Ángel Gabriel, ya que requería de su atención. En ese momento, vivían en el estado Nueva Esparta y trabajaba con el diputado de la Asamblea Nacional desde el 2016, Jony Rahal. “Trabajé con compañeros de Primero Justicia siendo de AD, nos fue muy bien, incluso llegué a tener aspiraciones políticas, pero luego regresé a La Guaira”.

Cuando llegó al estado, hizo acto de presencia en la casa del partido de AD para ponerse nuevamente a la orden, aunque en ese momento no se activó, sino que se dedicó a dar clases en distintos colegios y su vida se tornó un poco monótona hasta que sus hijos mayores, Ramón y Gabriel Jesús iniciaron su carrera universitaria en el año 2014 aproximadamente. Ramón estudiaba Derecho en la Universidad Central de Venezuela y Gabriel Mantenimiento Aeronáutico en la Simón Bolívar, sede Naiguatá.

“Mis hijos empezaron a participar en movilizaciones con los partidos Voluntad Popular y Vente Venezuela, en ese momento había representantes de La Guaira como Juan Guaidó y José Manuel Olivares”, contó. Desde ese momento, comenzaron los malos ratos.

Yurania les rogaba que no asistieran a las marchas porque sabía el peligro al que podían enfrentarse, sin embargo, ellos estaban firmes en su decisión y ella optó por apoyarlos y asistir juntos. “Eso era lo que como madre les había enseñado, a luchar por su libertad de pensamiento, a defender sus derechos y a no adaptarse a lo que un tirano quiera”.

Un día mientras manifestaban en Calle Los Baños, parroquia Maiquetía, estado La Guaira, llegó una jefa civil e intentó atropellar a Yurania. Afortunadamente su cuerpo reaccionó en el momento y el golpe no la lesionó gravemente. En ese momento ella se alteró mucho y empezó a gritarle a la jefa civil que se bajara del carro y a preguntarle qué quería y qué estaba buscando.

“Ella se atemorizó de mi reacción y quien se bajó de la camioneta fue su esposo, se me venía encima cuando un coronel que estaba en la zona se acercó y no permitió que me tocara. Lamentablemente, por este suceso, al día siguiente el coronel ya no contaba con su empleo. No hizo nada extraordinario, solo hizo su trabajo”, lamentó.

Como tenía una larga trayectoria en La Guaira como profesora, la conocía mucha gente, y luego de ese suceso le llegaron mensajes de alerta de conocidos, en donde le explicaban que estaban ofreciendo bolsas de comida y de proteína a la persona que la golpeara. “Nunca me dijeron que me querían matar, pero estaban buscando golpearme para tratar de silenciarme”.

La psicológica social, criminóloga y militante feminista Magaly Huggins, comentó que en la época de la democracia, las mujeres realmente no eran perseguidas o detenidas políticas, y si había eran casos precisos, nunca en cantidad. “En el pensar chavista-madurista, nada que no les sirva para obtener un beneficio es importante y  todo lo que está pasando políticamente en el país hace que seamos mas importantes como moneda de cambio, por eso surgen tantas detenciones”, dice.

Aunque Yurania nunca llegó a ser detenida, el miedo a que pudiera suceder estaba muy presente en su vida. Durante una toma que realizaron en el sector El Teleférico, de la parroquia Macuto, se le acercó una persona y le dijo que se fuera, ya que había unas personas en el lugar que tenían la orden de buscarla, y así recibió el mensaje en varias manifestaciones posteriores. “De algunos sitios me iba y de otros no, todo dependía de la cantidad de personas que asistiera y si me sentía en riesgo”.

Pero las alertas no llegaron hasta ahí, sino que durante una concentración en la que estaba su hijo Gabriel en donde los guaireños estaban pidiendo por la libertad de Venezuela en el sector Calle Nueva, parroquia Carlos Soublette, unos motorizados llegaron y le quitaron su bolso, allí vieron que tenía pegada chapas de su universidad y le dijeron “ya sabemos dónde buscarte”.

Posteriormente, unos hombres en una camioneta negra y sin placa intentaron llevárselo, pero las personas que estaban presentes en el acto empezaron a forcejear con ellos y aunque no lograron llevárselo, lo dejaron en ropa interior y en medias en medio de la calle. “Gabriel me llamó por teléfono luego de eso, lo tenían escondido en una casa y fui inmediatamente a buscarlo. En ese momento le prohibí que fuese nuevamente a la universidad, mi hijo no terminó su carrera universitaria por eso. No iba a permitir que le hicieran daño”.

Yurania y sus hermanas habían heredado de su padre una licorería y un abasto, ambos establecimientos fueron allanados en dos oportunidades por la Guardia Nacional Bolivariana sin razón alguna. “Se llevaron toda la mercancía, la primera vez logramos surtir los locales gracias a un préstamo de banco, pero pasaron solo dos meses cuando volvieron a saquear todo, entonces nos quedamos sin la mercancía y endeudados”.

Desde ese momento, producto de los nervios y la angustia por los recientes sucesos, Yurania inició sus trámites para irse del país. Ya su hijo mayor había emigrado a Chile, su plan era llegar a Colombia y luego reencontrarse con él, pero en ese tiempo Chile implementó la Visa de Responsabilidad Democrática y los planes tuvieron que cambiar.

Loaiza viajó a Colombia donde sintió xenofobia y discriminación por ser venezolana. Le tocó aguantar todo por sus hijos y por sus ganas de salir adelante. En ese momento conoció a un colombiano de muy buen corazón quien le ayudó con el procedimiento para pedir asilo político en ese país.

Sus papeles fueron ingresados el 5 de diciembre del 2018 y el 13 de diciembre habían sido recibidos, fue aprobada como refugiada política e inició su proceso. Debía presentarse cada dos meses para renovar el salvoconducto que le permitía trabajar. Así pasó dos años, hasta que le informaron que ya no debía presentarse más y que ahora podía optar por la cédula y el pasaporte colombiano.

Posteriormente, el 5 de diciembre del 2021 recibió una llamada de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), siendo informada que había sido seleccionada junto con sus hijos para un programa sobre refugiados políticos. La agencia, quien tenía toda toda su información, le ofreció tres países como opciones para su reasentamiento: Australia, Canadá y Estados Unidos.

Yurania comentó que le gustaría Canadá o Estados Unidos, y luego de dos horas, la llamaron nuevamente para informarle que Estados Unidos estaba disponible para su viaje. Desde ese día inició su nuevo proceso hasta el 11 de mayo del 2023, cuando llegó a Texas y fue reubicada en el estado de Nueva York.

Desde hace años la represión política en Venezuela ha ido aumentando, las cifras de personas detenidas y perseguidas por estas causas no han cesado y cada vez suman nuevas razones y leyes para tener motivos para retenerlos. Siguiendo las cifras del Foro Penal Venezolano, entre el año 2014 y 2023 han ocurrido 15.700 detenciones arbitrarias por motivos políticos.

Entre enero y mayo del 2024 se cuentan 23 personas definidas como “detenidos políticos”. Ahora, hasta el 31 de mayo del 2024 hay 273 personas como “presos políticos” por delitos como “terrorismo, traición a la patria, conspiración, financiamiento al terrorismo, rebelión, tráfico de armas de guerra y asociación para delinquir”. De esta última cifra, 147 son funcionarios militares y 21 mujeres.
Tras las elecciones de este 28 de julio, se le suman muchísimas más: para este 9 de agosto, el Foro Penal contabilizaba 1263 arrestos, de los cuales 160 son a mujeres, 114 a adolescentes, 16 personas con discapacidad y 5 indígenas.