Antonia Valderrama: una mujer con servicio social y ganas de emprender
Valerie Calderón – 12/09/23
Desde hace años se dedica a ayudar a los vecinos de su comunidad y está presta a sus necesidades. Los apoya sin distinción de credo o posición política
El servicio social, las ganas de ayudar a sus vecinos y salir adelante ante cualquier adversidad sin duda son frases que representan a Antonia Valderrama, conocida en su comunidad como “Peca”, una mujer que lleva 17 años como trabajadora social y ocho años dedicada a la distribución de alimentos.
Peca vive en Quenepe, un barrio ubicado en las faldas del llamado “Camino de los Españoles» o “Camino Real” que conecta la parroquia Maiquetía con Caracas, sector que no escapa de los problemas que viven las poblaciones de bajos recursos económicos: falta de agua, caminerías carcomidas por los huecos, fallas en la recolección de los desechos domésticos y pocas unidades del transporte público.
Además, en esa zona, producto de la crisis social y económica, muchas familias tienen dificultades para comprar alimentos y medicinas.
Un día, al ver la necesidad que padecían sus vecinos, y ella en algún momento, y preocupada porque los proyectos regionales impulsados por el Gobierno o por instituciones tardaban mucho en llegar a la comunidad o en ocasiones ni llegaban, decidió asistir a una reunión del consejo comunal local. “Ya había una gestión, pero era muy lenta, sentía que no daba la talla y que necesitaba hacer algo”.
Luego de asistir a varios encuentros, se postuló para ser vocera comunal, ganó el proceso satisfactoriamente, e inició de inmediato su trabajo social en el año 2006, aproximadamente.
Los consejos comunales fueron creados para tomar en cuenta la participación ciudadana, y así proponer, debatir, formular y decidir proyectos de política pública.
En el caso de Peca, su labor ha logrado beneficiar a la comunidad: ha tramitado solicitudes gubernamentales de material de construcción, puertas, ventanas, electrodomésticos y productos de línea blanca para que sus vecinos puedan suplir las necesidades.
Años después se incorporó en la distribución de bolsas de comida y combos de proteína. “Es una gran responsabilidad, en Quenepe tenemos una casa de alimentación en donde servimos el almuerzo a 118 personas, entre niños y adultos”.
Mediante esta labor, Peca ha logrado conocer de cerca las carencias de sus vecinos, las cuales mayormente no son palpables a simple vista. “A veces se me acercan y piden hablar conmigo a solas para solicitar ayuda, es agradable trabajar para ellos”.
Ahora es misionera de los cinco consejos comunales que conforman la comunidad: Cacique Quenepe, Peregrinación de la Virgen de Lourdes, El Llanito, Camino de los Españoles y Cambural y El Sector 3.
A su vez es jefa de comunidad del Consejo Comunal Cacique Quenepe y pertenece al área de contraloría del mismo. Esto quiere decir que es una de las principales figuras de la organización y que, diariamente, trabaja como mujer empoderada y comprometida al menos cinco horas al día.
Además, su firma debe aparecer en todas las solicitudes y distribuciones que hagan. Esto también la ha formado en el tema de la exigibilidad de derechos y a canalizar y a documentar la demandas comunitarias ante las instituciones.
Valderrama a su cargo tiene a 1660 familias, mensualmente recibe las bolsas de comida que les distribuye la empresa Mercado de Alimentos S.A (Mercal) y, luego, las entrega en los cinco sectores. Asimismo, a los habitantes de Quenepe se les distribuye un combo de proteínas que incluyen pollo, huevos o mortadela.
La entrega se hace en conjunto con el Instituto Nacional de Nutrición, la Corporación Nacional de Alimentación Escolar (CNAE), las Casas de Alimentación y algunos emprendedores que se unen a la labor.
“Definitivamente no es un trabajo fácil, es arduo y sin remuneración alguna, solo recibimos el agradecimiento de la comunidad. En ocasiones nos ven como personas positivas en su vida y a veces como negativas, pasamos las amargas pero las dulces cuentan más”, resaltó.
Desde que Peca asumió este liderazgo en Quenepe, ha aumentado la participación de los habitantes. Se suman hombres y mujeres de distintas edades, pues se sienten motivados y tomados en cuenta en las decisiones.
Considera que la participación es un derecho de todos los venezolanos. Por eso, al asumir este liderazgo, en su caso, dijo que ayuda con el desarrollo local y propicia el cambio.
Para salir adelante solo hace falta las ganas
Su voluntad de salir adelante la convirtió también en una emprendedora, pues ha trabajado desde joven como costurera, realizando lencerías de baño, de cocina y hasta ropa interior de niños.
Además, hace cuatro meses empezó con un emprendimiento gastronómico. En la parte de arriba de su casa está vendiendo comida variada y con precios asequibles para los habitantes. “Vamos cambiando el menú cada día, vendemos cachapas, comida frita y chicha. Ofrecemos cosas diferentes”.
Ante todo, Peca define su trabajo como su motivación, el agradecimiento de sus vecinos es su mejor recompensa y dice que mientras tenga salud continuará con su trabajo social, ayudando a todo el que lo necesite, sin distinción de credo o posición política.
Entre las ayudas hay tiempo para la diversión
En los fines de semana Peca organiza bingos bailables en la comunidad, para fomentar la interacción de los vecinos y la sana diversión. En estas actividades participa gran cantidad de los habitantes, pues le imprime motivación al poner en la mesa premios como electrodomésticos, celulares, entre otros artefactos.
Tampoco faltan las reuniones en Navidad, Año Nuevo y Día de la Madre. En esas fechas, se instala una corneta en la calle y todos los vecinos salen a compartir y a pasar un rato diferente a la rutina que los arropa día a día.