La cobertura informativa venezolana sobre el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado el miércoles 10 de diciembre de 2025, revela un panorama profundamente desigual, marcado por la polarización política y por mecanismos persistentes de censura directa e indirecta. IPYS Venezuela hizo un monitoreo de ocho medios tradicionales que permitió identificar patrones reiterados de omisión informativa, encuadres negativos y prácticas de desinformación que afectan de manera directa el derecho ciudadano a estar informado. Estos hallazgos evidencian la fragilidad estructural del ecosistema mediático venezolano y confirman cómo el autoritarismo continúa restringiendo el acceso a información plural, verificable y oportuna.
Para este análisis se realizó un seguimiento de los contenidos publicados por Venevisión, Televen, Globovisión, VTV, El Universal, Últimas Noticias, Unión Radio y Radio Fe y Alegría. Cada medio fue evaluado según el tipo de cobertura que ofreció, a partir de categorías previamente definidas: cobertura general, cobertura negativa, desinformación a favor, desinformación en contra, cobertura amplia y ausencia de cobertura. Este sistema de clasificación permitió identificar no solo la presencia o ausencia de información, sino también la calidad del tratamiento periodístico, los encuadres empleados y las narrativas predominantes en torno al Premio Nobel.
El ejercicio se complementó con la observación del trabajo realizado por medios independientes como Efecto Cocuyo, El Pitazo, TalCual, Runrun.es, Arepita, El Estímulo, El Diario y El Nacional, que sí ofrecieron una cobertura exhaustiva, pese a operar bajo condiciones adversas.
Según la organización Conexión Libre y Segura, a través de su observatorio Ve Sin Filtro, al menos 61 medios independientes permanecen bloqueados en Venezuela, junto con más de 90 dominios web afectados, además de restricciones a plataformas de uso masivo como X (Twitter), Signal, YouTube, TikTok y Telegram. Este contraste entre el silenciamiento o la distorsión en medios tradicionales y la labor informativa de las plataformas independientes permite comprender con mayor claridad la magnitud de la censura, el sesgo editorial y la manipulación informativa que caracterizan el panorama mediático del país.
Entre los canales de señal abierta se observó una marcada tendencia a la autocensura:
- Televen no produjo ninguna cobertura sobre el Nobel, constituyendo un caso evidente de silencio informativo ante un acontecimiento de relevancia mundial.
- Venevisión, aunque publicó menciones aisladas, lo hizo de manera superficial, sin análisis, seguimiento ni contexto.
- Estas omisiones, totales o parciales, reflejan un clima de restricciones editoriales frente a temas sensibles y subrayan el deterioro del derecho a la información en el país.
- Los medios alineados con el gobierno, VTV, Globovisión y Últimas Noticias, exhibieron un sesgo político pronunciado.
- VTV publicó contenidos orientados a deslegitimar el premio y a desacreditar tanto a la galardonada como al Comité Nobel, omitiendo deliberadamente información esencial y excluyendo voces independientes.
- Globovisión y Últimas Noticias replicaron enfoques negativos similares, amplificando narrativas que cuestionan el reconocimiento sin ofrecer contraste ni pluralidad de fuentes.
- Estas prácticas muestran cómo estos medios funcionan como plataformas de propaganda, más que como espacios destinados a garantizar el acceso a información de interés público.
- El Universal, aunque no es un medio estatal, también presentó una cobertura cargada de lenguaje descalificativo, ausencia de contexto y falta de pluralidad, además de incurrir en desinformación. Este enfoque contribuye a reforzar narrativas adversas y limita la posibilidad de que la audiencia reciba una comprensión equilibrada del hecho.
- En el caso de medios radiales como Unión Radio y Radio Fe y Alegría, no se registró ningún tipo de cobertura. Esta ausencia, particularmente relevante por el alcance nacional de estas emisoras, refuerza la hipótesis de autocensura y sugiere un silenciamiento sistemático de acontecimientos que podrían resultar incómodos para el poder político.
A este escenario se suma una campaña digital coordinada, identificada por Cazadores de Fake News, destinada a amplificar artificialmente la percepción de rechazo global hacia Machado. Esta operación, impulsada por colectivos digitales afines al gobierno, utilizó la etiqueta #MariaCorinaElMundoTeRepudia para difundir memes deshumanizantes, imágenes sintéticas y fragmentos manipulados de protestas en Oslo y Estados Unidos. Aunque estas manifestaciones fueron reducidas y focalizadas, la campaña buscó inflarlas para construir la ilusión de un repudio masivo.
Según la investigación de Cazadores de Fake News, la campaña fue ejecutada por diversos “enjambres” digitales vinculados al ecosistema propagandístico oficial, incluyendo Movimiento Hugo Chávez, ONCA, exintegrantes del grupo Free Alex Saab y cuentas asociadas a la operación Dracarys del Ministerio de Comunicación e Información (Mippci). La participación de estos colectivos, habituados a promover etiquetas coordinadas a través del sistema Siscom, evidencia el uso de infraestructura estatal y paraestatal para manipular la conversación pública y distorsionar la percepción del hecho a nivel nacional e internacional.
La convergencia entre la censura en medios tradicionales, los encuadres desinformativos en plataformas oficialistas y la propaganda digital coordinada configura un circuito cerrado de manipulación informativa.
El resultado es que la ciudadanía recibe una versión parcial, sesgada o directamente falsa de un acontecimiento histórico, al tiempo que se inhibe el debate público y se limita el acceso a información verificada.
De hecho, en el marco de la ceremonia, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, alzó la voz por los derechos humanos en Venezuela y denunció los crímenes de lesa humanidad, las violaciones a la libertad de expresión y la vigilancia estatal que Naciones Unidas ha registrado en el país.
“Se silencia a los medios libres. Los críticos son encarcelados”, dijo, y destacó el importante papel de los periodistas, las organizaciones y los sindicatos en la preservación de la democracia.
El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado no solo evidenció la magnitud del reconocimiento internacional, sino también la profundidad de la crisis informativa en Venezuela.
La interacción entre silencios, sesgos y estrategias de propaganda digital demuestra que la disputa por la narrativa pública es hoy un componente central del control político.
En este contexto, el periodismo independiente, la verificación de hechos y la documentación rigurosa de la censura adquieren un valor esencial para garantizar el derecho ciudadano a la verdad y contrarrestar la desinformación sistemática.
IPYS Instituto Prensa y Sociedad Venezuela
