El 5 de marzo de 2014, Emily Avendaño, reportera de El Nacional, diario impreso de capital privado, fue amenazada por habitantes de Residencias Alto Alegre, edificación ubicada en el sector Los Ruices de la ciudad de Caracas, cuando se encontraba cubriendo una protesta de los vecinos del sector. La reportera aseguró que fue apuntada con armas por parte de los funcionarios de la Guardia del Pueblo, cuerpo de seguridad del Estado, y civiles de la zona.
Emily Avendaño, reportera del diario El Nacional relató a IPYS, que se encontraba cubriendo una protesta de habitantes de residencia Alto Alegre, quienes exigían la liberación de 2 jóvenes detenidos en horas de la mañana. En el lugar se encontraban funcionarios de la Guardia del Pueblo.
Eran pasadas las 12 del mediodía y la reportera entrevistaba a los vecinos del sector en el primer nivel de uno de los edificios, cuando 3 hombres armados, vestidos de civil, precedieron la entrada al lugar por parte de los efectivos de seguridad, para ellos también ingresar por la fuerza apuntando con armas a la reportera y demás personas.
Dos llevaban armas cortas y el tercero, que vestía de color rojo, un arma larga. La reportera aseguró que estos civiles ingresaron al sótano de la residencia por lo que decidió correr y resguardarse en la caseta de vigilancia en la entrada del mismo.
Los ánimos de los vecinos se caldearon cuando los funcionarios de la Guardia del Pueblo ingresaron a la residencia, y en parte responsabilizaron al vigilante Ángel Balagay de haber permitido el paso de los funcionarios y otros también acusaron a la reportera de El Nacional, que cubría los hechos.
Otro vecino desde una ventana grabó lo que sucedía y le gritó a la periodista que ella había sido la culpable de la entrada de los funcionarios de seguridad.
“Una mujer alterada, me acusó de ser culpable de que los hombres entraran al edificio. Los vecinos encararon y le dijeron que él había dejado entraron a los hombres”, dijo.
Un vecino grabó a Avendaño con su teléfono celular y la acusó de saber sobre la llegada de la Guardia del Pueblo, por lo que la reportera negó tener conocimiento de este hecho. Otro vecino que venía entrando a la residencia, permitió que la reportera saliera del lugar.
Avendaño logró comunicarse con un trabajador de transporte del periódico, quien la esperaba afuera de la residencia. Al cabo de unos minutos se fueron del sector.
IPYS Instituto Prensa y Sociedad Venezuela