Inteligencia contra la censura

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Modus Operandi: Terrorismo de Estado

El recrudecimiento de la represión estatal luego de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 en Venezuela ha sido tan grave que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE) han señalado, en forma expresa sin eufemismos, que en el país se aplican prácticas de terrorismo de Estado.

“El régimen en el poder está sembrando terror como herramienta para silenciar a la ciudadanía y perpetuar el régimen autoritario oficialista en el poder”, advirtieron en un comunicado publicado el 15 de agosto de 2024.

La CIDH y la RELE abundaron en consideraciones: “Las prácticas de terrorismo de estado perpetradas por el actual régimen y observadas por la Comisión no solo están dirigidas a la persecución de sectores específicos, sino que generan un clima de temor e intimidación entre la población venezolana. Prácticas que consolidan la denegación del derecho a la participación política. Ello, en un contexto de absoluta desprotección y vulnerabilidad frente a los abusos del poder respecto de los cuales no existen recursos de tutela, toda vez que los organismos de control responden al régimen y hacen parte de la estrategia represiva del Estado”.

Los órganos del sistema interamericano de protección de derechos humanos identificaron cinco patrones de agresión: 1) uso arbitrario de la fuerza, 2) detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas, 3) persecución judicial y hostigamiento, 4) censura y restricciones a las libertades de expresión, asociación y reunión pacífica y 5) obstáculos a la labor de defensa de derechos humanos.

En materia de libertad de expresión, el documento da cuenta de la “escalada represiva y los ataques sistemáticos dirigidos contra periodistas, medios de comunicación y ciudadanos que difunden información de interés público de especial trascendencia en el contexto poselectoral”. Se agrega que “desde el 28 de julio, se han registrado aproximadamente 108 casos de vulneraciones a la libertad de expresión, que incluyen la detención arbitraria de periodistas y trabajadores de la prensa bajo acusaciones infundadas de ‘instigación al odio’ y ‘terrorismo’, anulación de pasaportes, el cierre de medios, la confiscación de equipos y la deportación de personal de prensa internacional”.

Las precisiones de la CIDH y la RELE son de la mayor importancia: “…el régimen ha intensificado la represión en el ámbito digital, utilizando tecnología para perfilar, vigilar e intimidar a opositores y voces críticas. Se han documentado bloqueos de sitios web, redes sociales y plataformas de mensajería instantánea, así como el uso de aplicaciones que incitan a los ciudadanos a delatarse entre sí”.

El sistema interamericano de derechos humanos recuerda que la prensa independiente, como piedra angular de la democracia, goza de una protección reforzada. “La CIDH y su Relatoría Especial enfatizan que las agresiones y ataques orientados a silenciar las expresiones críticas o disidentes y la información de periodistas y medios de comunicación atentan contra la libertad de expresión y vulneran el derecho que tiene la sociedad de acceder a la información. La falta de garantías para el ejercicio de este derecho en el contexto actual erosiona gravemente la confianza ciudadana en las instituciones y en el proceso electoral”.

Para el 15 de agosto, la CIDH y la RELE reportaron 7 trabajadores de la prensa detenidos en el contexto electoral. El Instituto Prensa y Sociedad Venezuela suma 12 profesionales de la comunicación social detenidos por su labor informativa.

En los casos de las personas periodistas, en Venezuela se han aplicado varios de los patrones identificados por el sistema interamericano de protección de derechos humanos: 1) fueron sometidas a detenciones arbitrarias y, en algunos casos, a desapariciones forzadas de corta duración, 2) se les ha negado el derecho a la debida asistencia legal, 3) han sido presentadas ante tribunales mediante audiencias telemáticas que les impiden el derecho a la defensa, 4) han sido objeto de imputaciones fiscales genéricas por los delitos de terrorismo, asociación para delinquir e incitación al odio.

El terror contra trabajadores y trabajadoras de la prensa en Venezuela ha sido aplicado mediante una combinación de métodos usuales e inusuales.

Los discursos estigmatizantes de funcionarios estatales y dirigentes del oficialismo contra periodistas y medios han arreciado en el contexto electoral. Los y las periodistas también han sido amenazados con la llamada “Operación Tun Tun”, que implica la activación de los cuerpos de seguridad del Estado para buscar y apresar a personas opositoras o percibidas como tales por el oficialismo, si es necesario en sus lugares de residencia o de trabajo.

El método menos usual, aplicado en esta oportunidad, es la circulación de listas de periodistas que serían detenidos, ya sea por haber informado sobre la falta de transparencia de las elecciones presidenciales o sobre las manifestaciones ciudadanas contra los resultados oficiales ofrecidos por el Consejo Nacional Electoral que dieron la victoria a Nicolás Maduro.

Estas listas terroríficas han causado el desplazamiento forzado de varias personas periodistas y de sus familiares, en algunos casos fuera del país. Los y las representantes de la prensa independiente se han visto obligados a dedicar tiempo, esfuerzos y recursos económicos para preservar su libertad, su integridad personal y su vida, así como los derechos de quienes integran sus entornos personales. De esta forma, la labor periodística queda soslayada y, en muchos casos, anulada. La autocensura se convierte en una estrategia de elemental supervivencia.

Lo peor es que la persecución contra periodistas, aplicada como una práctica de terrorismo de Estado, no solo causa un efecto inhibitorio en las personas directamente afectadas. En general, todos los y las trabajadores de la prensa han considerado la opción de autocensurarse y, ni siquiera, pueden manifestar abiertamente su solidaridad con sus colegas en desgracia sin el riesgo de engrosar las listas de víctimas.

Misma Pauta

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