Los mismos depredadores
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Modus Operandi: Intimidación
La intimidación contra periodistas consiste en la ejecución de uno o varios actos de amedrentamiento con el deliberado propósito de infundir miedo y, finalmente, que la persona o las personas afectadas por las agresiones se inhiban de realizar su labor informativa, so pena de sufrir represalias.
Por lo general, el objetivo de la intimidación es la censura: silenciar o inmovilizar a la prensa ante una situación de interés social. Sin embargo, también es posible que mediante la intimidación se pretenda que las personas periodistas realicen determinadas acciones en respaldo de los intereses que defienden los ejecutores de la agresión, en cuyo caso queda anulada la posibilidad de un ejercicio responsable y ético de la profesión.
La intimidación a los y las periodistas es un agravio en sí misma, pero suele implicar el riesgo de que las agresiones aumenten y que los daños sean mayores.
Las acciones intimidatorias están focalizadas en una sola persona o en grupo preciso de personas, las cuales quedan en una posición de vulnerabilidad tan grande como la asimetría de poder de causar daño que exista entre el victimario y la víctima.
Cuando la intimidación contra una persona periodista se manifiesta en forma pública suele incluir el propósito de desprestigiarla, ya sea en el plano personal o en el plano profesional, mediante discursos estigmatizantes. Cuando la intimidación contra un comunicador o comunicadora social se aplica en privado suele causar más temor y, de hecho, implica mayores riesgos, pues el victimario estaría dispuesto a actuar subrepticiamente, con impunidad y al margen de todas las garantías de la libertad de expresión y el derecho a la información.
En Venezuela, las intimidaciones a la prensa han llamado la atención del Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Pedro Vaca. “En Venezuela, se registra una intensa escalada de intimidaciones a periodistas. Los señalamientos se están emitiendo en tono de guerra, con símbolos de la Aviación Nacional Bolivariana y desde voces con poder sobre las fuerzas de seguridad. Rechazo enfáticamente esta intimidación”, escribió Vaca en su cuenta oficial de la red social Twitter (@PVacaV), en enero de 2021.
En el mapa de riesgos elaborado por IPYS Venezuela, la intimidación resalta como el tipo de violación a la libertad de prensa que se ejecuta con mayor frecuencia. Mediante una encuesta realizada en el primer trimestre de 2021, se determinó que los efectos de la intimidación son: autocensura, censura en los medios, cambio de residencia de la persona afectada y, en el peor de los casos, el abandono temporal o permanente del ejercicio periodístico.
En su Informe Anual 2023, IPYS Venezuela verifica la consolidación de la intimidación como una de las agresiones más recurrentes contra la prensa: “El año 2023 registró un incremento de los incidentes de intimidación o insultos, así como de las amenazas contra trabajadores de la prensa en relación con los eventos documentados en 2022. Este aumento señala la persistencia de un entorno hostil para el libre ejercicio del periodismo, en el que con frecuencia los comunicadores están expuestos a acciones arbitrarias que afectan el desarrollo de sus labores y su integridad”.




